Puso marcha atrás y sin notarlo, lentamente pasó sobre su pequeño cuerpo que yacía como de costumbre bajo la rueda, durmiendo algo lejos del calor. Una carrera al hospital y unas pocas horas de angustia para que luego muriese efecto del trauma en su cuerpo.
En unas cuantas semanas llegó pequeña e inocente (así se mantuvo luego también). Creció al alero del cariño y atenciones de toda la familia, sin embargo repentinamente enfermó y al igual que la vez anterior, un prefacio de dolor y tristeza dio paso a su muerte.
Una segunda vez, o un tercer emisario pasaron hace poco por un episodio similar de enfermedad. Esta vez la sobrevida del pequeño, cambió levemente la historia de sus antecesores. ¿Habremos -se pregunta D- de reparar en estas cosas?
Cada palabra dispuesta al igual que la crónica, se sucede una a otra como un esquema permanente de un estado permanente.
Friday, January 12, 2007
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